miércoles, 22 de septiembre de 2010

"Entrada" en la playa

En muchas ocasiones somos los hombres los que iniciamos el
contacto con el género femenino en un acto de cortejo, a eso
se le suele llamar de múltiples formas, entrar a una chica, asediarla,
jajaja, hay muchos términos para tan intrincada tarea, cada mujer
es diferente y hay diferentes maneras de obrar en cada caso, la
cuestión es que tengo un amigo que es lo que se dice un "crack"
en estas cosas, domina las técnicas de asalto a la perfección,
voy a relatar una de ellas en la que estuve presente y que me
pareció digna de ser contada.
Un día soleado, en la playa, yo
tocando mi guitarra acústica metido en mi mundo feliz, mi amigo
colocando su toalla, debo puntualizar que la playa estaba llena
hasta los topes de gente, tras un rato hablando y pasándonos la
guitarra ( el apenas sabe tocar y era duro ver como se peleaba
con mi instrumento, pero divertido sin duda), coge y me dice algo
así como.... ¿oye tío has visto a esas dos tías que hay detrás
nuestro?, lo lógico es mirar en ese caso y sí ,había dos chicas
tumbadas a pocos metros de nosotros, ajjaja, en ese momento
yo ya sabía que mi amigo estaba estrujando su cerebro para
encontrar la mejor manera de iniciar contacto, y sabía que me
involucraría en mayor o menor grado en su táctica, una de sus
"reglas" ( no es que tenga reglas en sí, pero suele seguir algunas
directrices) es no llegar y decir: Hola, soy " aquí va el nombre del
susodicho",¿ como te llamas?.

No, nada de eso, una de sus "reglas" es dejarlas descolocadas
entrar con alguna tontería que las deje patidifusas y que sea
gracioso,¿ por donde iba?, ¡¡ah si!!, yo estaba tocando
tranquilamente cuando veo por la expresión de su cara que
algo se le ha ocurrido, y que iba a ser una locura total y
absoluta, en ese momento no se muy bien como se siente uno,
es una mezcla entre miedo y risa por lo que pueda pasar, en plan...
¿donde cojones me va a meter este colgao?, bah, seguro que
va a ser como poco gracioso.

Me dice.... - Tío se me ha ocurrido una genialidad, voy hasta
donde están y te hago tocar un poco mientras echo fichas
( echar fichas es un término comúnmente usado para querer
decir tirar los trastos), tu hazte el despistado.-
Desde luego no
creí que fuese ha hacer tal cosa, pero resulta que se acerca a las
chicas y lo primero que oigo salir de su boca no es otra cosa
que.... -¡¡¡Hola chicas!!!, mi amigo os va a tocar una canción-,
jajajajajaj,
en cierto modo me había avisado antes pero aún así me pilló por
sorpresa, le miré con cara de asombro absoluto, ( creo que sigue
pensando que mis dotes interpretativas son realmente buenas
por la cara que puse de asombro aún habiéndome avisado antes
pero la verdad es que estaba realmente asombrado ),¿ Que
hice? pues lo que había que hacer,ajjaja, ponerme a tocar una
canción, las chicas se quedaron en una especie de shock,
mientras yo tocaba el iba hablando con ellas con soltura, las
chicas no acababan de creerse la situación un tanto surrealista
pero se rieron bastante.

No voy a contaros como acabo la cosa, el fin de esta entrada no
es ese, sino contaros la táctica tan loca pero brillante de mi gran
amigo, un tipo estupendo con el que uno nunca se aburre y un
auténtico "crack" con las mujeres, yo llevo otro rollo diferente
en este aspecto, voy más a mi bola y prefiero que si surge algo
con alguien sea de una forma más natural, pero aún sin tener
intenciones de ir a ligar uno se ríe hasta partirse por la mitad cuando
sale con este tío y se ve envuelto en sus tretas, espero que os
haya gustado, un saludo.





sábado, 4 de septiembre de 2010

Completamente apardalados

Ron.

Tímidos acordes de guitarra.

Luz tenue.

Un piso de soltero.

Dos años más que contar. En la mesa, un libro: Completamente viernes, de Luis García Montero.

Dos jovenzuelos que antaño habían compartido sus noches y ahora yo, algo indecisa y sorprendida por el curso de las coincidencias, avanzaba un poco más en mi búsqueda del placer. Él hacia gala de una despreocupación ya bien conocida, y me invitaba cada domingo a compartir con él una nochecilla bohemia.

Bajo la extrañeza que me provocaba ver una sucesión de casualidades durante tanto tiempo, los días me mostraban con sutileza que la vida puede dar giros extremos. Esos giros pueden empezar siendo un rollete de verano y terminar siendo el auge de una pasión desbordante, dos años después. Era cuestión de tiempo que nos volviésemos a encontrar.

Nuestra recaída fue una noche de verano, en un bar… jiji, jajá… ¡Uy! Voy al baño que me estoy haciendo pis. Me siguió.

Yo no puse ninguna pega, estaba claro.

Después de disfrutar del morbo que puede ofrecer el baño de un antro alternativo, volvimos a la barra bajo la atenta mirada de las camareras, que seguramente nos vieron y disfrutaron con nosotros. Con algo de envidia, quizás.

No terminó ahí. Fuimos directos a la playa. Eran casi las 5 de la mañana cuando entramos al agua desnudos y seguimos construyendo nuestra cadena de placeres. Cuando terminamos me acompañó a casa y entró conmigo al portal. En las primeras escaleras, esas que hay a la vista de todo el que pasa por la calle, volvimos a hacerlo sin parar.

Costes de aquella noche: unos calzoncillos de a saber qué marca y mi tanga de dibujos, que el susodicho me arrancó en la playa y dejó pastar por las aguas del mediterráneo. Espero que algún niño feliz se lo encontrara al día siguiente.

Un buen inicio para el despertar de una pasión que irremediablemente crecía cada vez más. Desde entonces, olvidando toda moralidad, follábamos por toda la casa. Él tenía poemas escritos en las paredes y me los iba susurrando al oído por cada rincón por el que pasábamos.

En la cocina, en el salón, en el baño… y en su terraza, con vistas de toda la ciudad y con una botella de ron al lado.

Son las ventajas de tener a un letrado bohemio de compañero. Te besa, te come, te susurra, te encanta. Son tiernos y morbosos al mismo tiempo. Mientras lo hacéis te dice:

- Me encanta follarte. Quiero follarte siempre, estemos con quien estemos.
- Hace dos años no follábamos.
- Hace dos años estábamos apardalados.











Evolución e Involución.

El hecho de vivir conlleva experiencias, a menos que seamos muros de piedra sin conciencia esto implica cambios que poco a poco, mucho a mucho, lentamente o rápidamente nos hacen evolucionar en una dirección, dependiendo de que dirección sea esa , positiva o negativa, lo llamo evolución o involución.
Son increíbles los cambios que experimentan las personas a lo largo de sus vidas, el aprender a conocernos a nosotros mismos y a aceptar nuestras virtudes y defectos es lo que principalmente nos hace cambiar, en muchas ocasiones esto es el producto de alguna situación, normalmente no es en si la vida ni el mundo sino la gente la que provoca esas situaciones, en ocasiones todo sale bien y en ocasiones las cosas salen mal, cuando todo se tuerce y no soy la causa suelo pensar en un dicho que recuerdo y entonces pienso.... ¡¡Maldita suerte del enano!! , que fue a cagar y se cago en la mano,jajaja, gran dicho que ilustra a la perfección esos momentos de una manera muy cómica, siempre me tomo todo con humor.
Aquellas personas que tratan de mala manera a las demás son personas que han involucionado en su vida, en el trabajo , en el amor, etc....
No solo cambiamos cuando estamos solteros, sino que la mayor parte de la gente sigue su evolución natural también cuando está en pareja, si esa evolución va en la misma dirección en las dos personas que componen esa pareja ésta se mantiene unida, si pasa como suele pasar que en el tiempo en el que esas dos personas están juntas con los cambios que va experimentando cada una evolucionan en diferentes direcciones ésta pareja suele romperse, la ruptura provoca nuevos cambios y nuevos avances en las personalidades de cada uno, pero es importante ser sincero con uno mismo en estos momentos para poder avanzar y no involucionar, hay gente que realmente acaban tarados tras estas situaciones, a mí me gustan los cambios, junto a otra persona o por separado, pero siempre en continuo cambio, otro día escribiré sobre los momentos, los diferentes momentos que experimentamos, pero eso será otro día, y también sobre la tarta de zanahoria, QUÉ GRANDEEE, ajjajaja, ésta ha sido mi primera entrada , espero que os guste, al menos que no os disguste, saludos.



PD: La vida es como la obra de un pintor, va cambiando, y es que pienso que el producto de un pintor no se debe a su cuadro más reconocido sino a todos y cada uno de los cuadros , dibujos, etc... que ha hecho en su vida, desde un garabato en una servilleta hasta un óleo en 2 x 2.





viernes, 3 de septiembre de 2010

Doctor... creo que soy adicta al chocolate.

Me gusta blanco, negro y con leche. Todo junto.


Aunque creo que no es adicción, sino amor. ¿O son las dos cosas la misma?


¿No es cruel ser adicta a algo que te hace sufrir? Bueno, ya lo decían por ahí... russian roulette it´s not the same without a gun.


Creo que, simplemente, es mi primer amor.


Me encanta que cruja, cuando lo muerdo...y siempre sube a punto, como un soufflé.


Le gusta que juguemos con nata, ninguno de los dos se corta al lamer.


Relleno de naranja, me espera en casa para sorprenderme. Le quito el envoltorio y disfruto del amargo placer...


A veces los bombones también me pierden, un bocado aquí, otro allá...siempre los devoro con ansiedad, y se acaban tan pronto...pero yo quiero más.


Pero prefiero los bombones helados, ya sabe...cuando te sorprenden con él por detrás.


El almendrado es mi favorito...crujiente, frío y cremoso por dentro.

Me encanta hacer que se derrita...en mi boca.
Aún cuando hemos lamido lo suficiente, batido siempre resulta más estimulante.

Cuando me roza con la lengua sólo soy...fondue.