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viernes, 3 de septiembre de 2010

Doctor... creo que soy adicta al chocolate.

Me gusta blanco, negro y con leche. Todo junto.


Aunque creo que no es adicción, sino amor. ¿O son las dos cosas la misma?


¿No es cruel ser adicta a algo que te hace sufrir? Bueno, ya lo decían por ahí... russian roulette it´s not the same without a gun.


Creo que, simplemente, es mi primer amor.


Me encanta que cruja, cuando lo muerdo...y siempre sube a punto, como un soufflé.


Le gusta que juguemos con nata, ninguno de los dos se corta al lamer.


Relleno de naranja, me espera en casa para sorprenderme. Le quito el envoltorio y disfruto del amargo placer...


A veces los bombones también me pierden, un bocado aquí, otro allá...siempre los devoro con ansiedad, y se acaban tan pronto...pero yo quiero más.


Pero prefiero los bombones helados, ya sabe...cuando te sorprenden con él por detrás.


El almendrado es mi favorito...crujiente, frío y cremoso por dentro.

Me encanta hacer que se derrita...en mi boca.
Aún cuando hemos lamido lo suficiente, batido siempre resulta más estimulante.

Cuando me roza con la lengua sólo soy...fondue.












domingo, 18 de julio de 2010

Los hombres y el porno

No hay hombre en este mundo que no haya consumido porno. Ni se avergüenzan de ello ni tienen que hacerlo.

De hecho, se jactan de ello, y es bastante divertido ( e imposible de evitar, alguna vez tiene que surgir) escuchar conversaciones técnicas acerca de actrices y pelis.

Pero de lo que va este post es de la frase típica de que : "Ojalá mi vida fuera como una peli porno", "ojalá todas las tías fueran unas zorras" y todas sus variantes.

Pues bien, parece ser que, para no variar, es absolutamente de boquilla.

He vivido, personalmente y ajenamente, tantas oportunidades eróticas desaprovechadas, que lo flipo en colores.

Recuerdo una conversación con mi primer novio, cuando aún no estábamos juntos, muy prometedora. Iba sobre secuestros. Desgraciadamente, me temo que sólo actuaba mi mente calenturienta, porque cuando le pregunté qué me haría si me tuviese a su merced, dijo: No lo sé, no me lo había planteado.

Claro que ese tío era lo peor. Recuerdo otra conversación en la que el tono estaba subidito, y le estaba diciendo que quedásemos en mi casa, que iba a ser muy divertido. Y el tipo me cortó el rollo diciendo: Bueno, dejémoslo que esta conversación está subiendo de tono. Punto número uno: ¿y qué? Punto número dos: Pues yo llevo cachonda un rato, y a ti ¿te parece que sube ahora?

Muy interesante (para mí, él ni lo captó) un momento también hablando con un tío en el que me dijo que estaba desnudo a punto de entrar a la ducha. A mí casi me da un pasmo, y solté un estertor muy prometedor para muchos hombres, seguido de un "muy interesante...", pero a cambio recibí un "bueno, hasta luego, voy a ducharme".

Bueno, realmente éstas son anécdotas sin importancia. Porque lo peor es si provocas hasta el extremo, y encima no te hacen ni caso. Esta es una puntilla que le cedo a la Señorita B.:

Mi mayor insinuación a un tío en mi vida fue un fracaso.Si estoy duchándome y le suelto comentarios para picarlo y que se una, y el muy lerdo no los pilla (o es muy tímido para ello), pues nada, una tendrá que hacerlo, pensé. Encima, él me reta a ello, pero después me suelta: ¿qué, te vas a meter al final?. Y yo le digo: buag, ¿quieres que lo haga?
Y se mete en la ducha. Yo frustradísima, desisto, pero con un calentón del quince, intento otra.
Me planto un tanga y su sudadera con cremallera, y cuando sale de la ducha en toalla le abro la puerta y entro.
Me planto en el lavabo, bajándome un poco la cremallera, y poniendo cara de zorrón. A esto, que suena una canción que me encanta y me acerco a él bailoteando muy sexy. Y el tío la quita y me dice que me estoy distrayendo.
Me cortó todo el rollo, y empecé a picarle diciendo que era muy tímido, que no tenía lo que hay que tener... total que se va ofendido del cuarto de baño a su cuarto.
Me quedo plantada en el baño, y, cómo no, yo seguía aún más excitada porque me había cortado más veces. Me dije: "tengo que ponerme más interesante". Mi cara, he de decir, que ya era un poema y ni la mismísima Megan Fox la tiene normalmente, y eso ya es un decir...pues le sigo insinuando que si no ve las indirectas y que es muy torpe, me tumbo en su cama y me bajo toda la cremallera. Más claro el agua.
Pues no, el niño se pone a mi lado mirando a la pared ofendido.
Y yo decido presionarle a lo bestia, ya pensando en mi victoria super decidida. Me planto encima suyo, susurrándole en el oído y mordiéndole la oreja y el cuello. Le dije que se diese la vuelta, que iba a disfrutar más que nunca, que estaba dispuesta a todo esa noche...
Su respuesta puesss un careto de sufrimiento y un hosco gruñido.
Yo ya con ojos en blanco me deslizo suavemente hacia abajo con la voz más insinuante que pude.
Le dije que se diera la vuelta o me era imposible hacerle pasar un buen rato de verdad. Tú me dirás, si él estaba mirando para la pared de lado, me era imposible maniobrar, porque a la niña del exorcista no he llegado.
Viendo que este individuo no colaboraba, me dispuse a jugar sucio, y empecé a morderle la cadera y bajarle el boxer...
Dios, pensé, si esto no lo pilla ya es subnormal. Vi que estaba cediendo terreno y se estaba animando, pero para mi desconcierto, me apartaba y se subía el boxer; y yo seguí a lo mío diciéndole que no se hiciera más el duro y cediese, que no se iba a arrepentir que estaba dispuesta no precisamente a morderle...
Pues él el se da la vuelta. Yo ya ilusionada y todo, ¡lo había logrado!
Pero chof, fracaso. Se levanta y se pira. Pero por dios, qué tenía que hacer ya, ¿violarle? Pues nada, su respuesta fue que no le había insistido lo suficiente. Pero, ¿se puede ser más zopenco?


Y como postdata, sólo he tenido una experiencia porno en mi vida, pero ni siquiera fue por mi iniciativa. Llegué a mi casa a las 4 de la mañana, más o menos. Fui a la cocina, porque tenía hambre, y empecé a comisquear una barrita de cereales de camino a mi cuarto. Abrí la puerta, encendí la luz y me encontré a un amigo de mi compañero de piso con el que sólo había tonteado levemente, tumbado en mi cama, en calzoncillos, esperándome.

Me quedé a cuadros. Fui al cuarto de baño, me puse el pijama, me acosté a su lado, apagué la luz, y el resto ya os lo podéis imaginar...





martes, 13 de julio de 2010

Cansada de besar sapos

Meditando sobre el mundo de fantasía que me rodeaba de pequeña, aquel en el que solo estaba yo y aquellas princesas con preciosos vestidos brillantes y de vaporosas faldas de vuelo, que con sus maravillosas voces cantarinas atraían a lo más preciado, un príncipe, y con él, el amor duradero, hoy lo veo de manera muy distinta y el sueño se ha complicado. La princesa ha pasado a ser una mujer independiente, con poder económico, víctima de su tarjeta de crédito; y ha sustituido el precioso vestido por un amplio armario donde hay una prenda para cada ocasión y, como no, es de marca.

¿Y qué hay del príncipe?, pues si tengo que decir algo es que la búsqueda de este se mantiene, aunque claro está ha pasado de ser solo una breve aparición de la historia, con un beso a la trama por la que gira toda la película.
Pero a este personaje le sigue una gran lista de virtudes que nunca llegan y el beso lo ha sustituido, cómo no, el sexo, y si esto falla, comedero de cabeza hasta la saciedad. Y decidimos que no es un príncipe; sólo era un sapo, y otra vez la búsqueda continúa.

Pero, ¿y si no encontramos príncipes y ya estamos cansadas de besar sapos, seremos desgraciadas de por vida?
Después de esta reflexión yo me pregunto, dónde queda el romanticismo que tanto he admirado como una boba con la boca abierta en la butaca de un cine. ¿Es que no hay nada verídico en esas princesas, no hay nada que se parezca en la realidad?

Pues no. En este mismo instante, sí puedo decir que he tenido algo en común con las princesas de mi infancia:

-En noviembre me sentí un poco Jane, conociendo al hombre mono, he de decir que era una aventura muy emocionante
-En diciembre, me envolvían las mil y una noches, y yo era Jasmin; todo eran escapadas en la noche volando a un desván; encuentros que terminaban con besos furtivos.
-En enero, me encontraba detrás de un árbol bajo la nieve, cantando que no era el que yo soñaba pero había algo nuevo en él; y mi nombre era Bella.
-En febrero, mi mirada Esmeralda se posaba en cierto capitán, mientras bailaba sensualmente muy pegadita a él.
-En marzo, todo eran dudas, como Megara negando que estaba enamorada.
-En abril, me sentía como Aurora, deseando que llegara la noche para encontrarme con él de nuevo, y revivir nuestro baile.
-En mayo, estaba bajo el mar y como Ariel, entregué mi don mas preciado a cambio de valor para estar con él y decirle cuánto le quería. Pero esta vez me temo que me convertiré en burbujas.
-En junio, si tengo que decir una, soy Blancanieves. Me había tragado la manzana que se me estaba pudriendo dentro y me llevaba consigo, pero nadie me despertaba de aquella pesadilla.

Y ahora en julio soy Pocahontas; lloro en silencio mientras veo como se aleja hacia otro mundo sin poder hacer nada para cambiarlo...

Pero, ¿Qué hay de los príncipes?

Pues lo cierto es que todavía no he conocido ha ninguno que esté dispuesto a luchar contra hechiceros, cazadores, brujas de tierra o de mar, dragones, madrastras o incluso obispos, para poder estar conmigo.

Soy yo la que está equivocada y pide mucho al querer que un hombre luche por estar conmigo y me demuestre que me quiere; y esta vez sí es de verdad y no solo para conquistarme.

Realmente creo que no es tanto, rana o besugo, príncipe azul o verde solo quiero que me quieras y que estés dispuesto a demostrarlo, ¿Por qué te es tan difícil entenderlo?

B.




domingo, 11 de julio de 2010

El Señor Correcaminos

¿Nunca os ha pasado, que habéis conocido a alguien con el que hay una atracción física, pero éste lo ha confundido con algo más serio y te ha arrastrado al desastre con un ,maldita sea, precipitado te quiero?

Como es lógico la cosa no cuaja, el por qué, pues bien, ¡no te ha dado tiempo a quererme, zopenco!, pero tú, como una idiota que ha sido vilmente engañada, le coges cariño y ¡zas, el momento fatídico! Te enamoras de él, y ahora viene lo mejor, tarde, como siempre el tío se caga porque se da cuenta de que no está enamorado de ti y se ha aburrido de la situación.

Lo cruel de esta situación es que es una cosa que ocurre muy a menudo, ya que los hombres lo repiten y repiten hasta la saciedad.
¡Haceos un favor a vosotros mismos y madurad!
Yo a este fenómeno he decidido llamarle el fenómeno del Correcaminos, gracias M, por la sugerencia, un nombre muy acertado.

El por qué de este nombre, pues bien: os contaré la historia de el auténtico y genuino Correcaminos.

Si mi memoria no me falla, la cosa pasó así:

Un día como otro cualquiera, conocí por una presentación un poco planeada y a traición de una amiga, a este curioso hombre, único en la especie, se escondía agazapado detrás de una barra acechando a su próxima víctima (yo), sus armas: una mirada profunda y seductora y la apariencia entrañable del falso buenazo, interrumpo para dar un consejo: si un día os encontráis con estas características poned pies en polvorosa chicas, pues éste dio el paso
y esa misma noche sin haber cruzado palabra, el tío me dijo de quedar por mensajes. Yo, en vez de pensar cómo coño tiene este mi móvil, como llevaba tiempo baja de moral quedé con él al día
siguiente Total, conocer a alguien nuevo, qué daño puede hacer, si no me gusta puerta.

Pues la tarde se resume en la típica conversación en su coche y después en su casa un poco de contacto algo más íntimo, sin llegar a intimar del todo.

Pasada la velada yo me había quedado con un buen sabor de boca y con ganas de volver a quedar, por fin estaba conociendo a alguien interesante. Cómo no, la siguiente semana quedamos varias veces en las que por día parecía que había transcurriendo un mes, si si no es coña, la segunda cita entre arrumacos me soltó la bomba de que estaba sintiendo cosas por mí muy intensas; claro, en mi cerebro se diparó una señal de stop, pero preferí cambiar de tema, sólo quería pasar un buen rato.

La tercera cita se atrevió a dar un paso más allá: me pidió salir en serio y decirme que le habá hecho sentir más cosas en tres días que con su ex con la que se llevó más de un año.

DIOS, me acojoné (como para no, qué me estaba contando). Le di largas y dije que nos fueramos conociendo, que después de una semanita más le diría algo. Bueno, se lo tomó como que a mí no me gustaba y que estaba jugando con él; y a tras la cuarta cita tuvimos la primera conversación intensa por teléfono. Yo me estaba quedando tan alucinada que no sabía por dónde tomármelo, al día siguiente su madre fue ingresada y estaba bastante depre y tras hablar con mi amiga y el novio que me dijeron que había llorado por mií, O.O

Decidí ir a su bar otra vez a hablar con él, con la intención de darle una oportunidad y seguir adelante conociéndolo en vez de acojonarme y salir por patas.

El viernes de esa semana el día que me habían dado mis vacaciones, tras haberlo meditado, como le sentaba tan mal eso de que me fuera de viaje una semana entera, doy el paso y le digo que quiero empezar una relación. Tras despedirse de mí, muy contento mi amiga y el novio le proponen salir esa noche los cuatro, el no se entera muy bien y dice sí como los tontos y esa noche cuando vamos a recogerlo depués del trabajo ya había quedado. Pero pensando que me iba a cabrear hace como que lo cancela para luego inventarse la excusa más idiota que he oído en mi vida; con lo que tras aguantar un cabreo monumental de mi amiga me cabreo yo también y cuando nos dejan solos le pido que me lleve a mi casa y se pire tranquilo. Pero como es el espresso decide hablar y tener la discusión que todos tenemos alguna vez, en la que todo acaba, yo lo mando a la mierda y tras un portazo en el coche me voy.

Al día siguiente estaba de un humor de perros, otra vez todas mis ilusiones se habían ido a la mierda y mi primera relación seria había durado 6 horas, pero todavía me quedaba lo mejor: el mensaje esa noche pidiendo una segunda oportunidad... madre mía, relájate chaval, no me ha dado tiempo ha echarte de menos...

Total que mi respuesta fue: me has decepcionado en una semana te vas a tener q esforzar vaya y el tio me dice que te lo pases muy bien en Madrid. En fin lo que me faltaba, encima chuleando.

¿Ahora entendéis lo de correcaminos, no? El tío había cumplido con el cliché en una semana, tiempo récord, sin duda el personaje más surrealista de mi vida sentimental, es verídico ¡lo juro!

Mi conclusión que ahora tengo una historia muy divertida de contar.

B.




miércoles, 30 de junio de 2010

Recuperando información de nuestra querida Carrie:

Dicen que todos tenemos dos partes en nuestro cerebro: una racional y otra más sentimental, y que los hombres, por supuesto, usan más la racional que nosotras. Pero en estos momentos me debato entre las dos partes; el sexo y el amor, cómo no, tienen mucho que ver con este comedero de cabeza.

He aquí la cuestión: me dejo enredar en una relación que en principio solo era sexo; la cual tenía un pasado muy negro y lleno de desconfianza. Pero me tiro a la piscina. Porque, la verdad, en frío no podía olvidarle y quería estar con él; pero mis sentimientos de frustración y un cabreo monumental me nublan el juicio. Así que me digo: pues sexo durante un tiempo y luego me piro y le dejo con el culo al aire . Pero lo que realmente pasa es que me gustaba desde el principio y nunca veía el momento de dejarle, como ya he descrito antes.

Aún a sí él es muy dulce, no es nada aburrido (ya que constantemente me mete mucha caña) y el sexo, que en principio era un caos, es realmente bueno; como nunca antes.

Pero me falta algo. Me he quedado estancada, en punto intermedio. Lo que de verdad quiero es una relación. Estoy harta de esconderme, escaparme, mentir... reconozco que tiene su morbo, pero por otro lado me mata.

Y otro pero: si es lo que quiero, ¿por qué no soy capaz de dar el paso? ¿Es que realmente él no es el adecuado y mi parte racional lo desecha descaradamente, aunque mis sentimientos no me permiten alejarme? Y he de decir que el sexo me tiene enganchada, ¿qué puedo hacer ?


B.