- España es uno de los países europeos donde se pasa más tiempo con los preliminares (21,7 minutos) junto a Irlanda (21,8 min), Alemania (22,2 min) y Reino Unido (22,5 min) (Durex 2004).
- El 38% de los españoles dicen haber tenido relaciones de una noche mientras que en Noruega se llega al 70% y en Suecia y Finlandia al 64% (Durex 2005).
- En España el 43% de la población dice utilizar pornografía, casi el doble que en Portugal (25%) y que en Italia (21%) (Durex 2005).
- Los estimuladores sexuales más utilizados en España son las vendas y las esposas (44%), mirar pornografía con la pareja (42%) y darse cachetes (41%) (Durex 2004).
- Para las mujeres de todo el mundo el hombre más sexy es el italiano (12%) y el español (11%) (Durex 2003).
- El hombre español resulta el más sexy para el 19% de las italianas y para el 13% de las austriacas (Durex 2003).
- En España el 77% de la gente confesaría a una pareja estable tener enfermedades sexuales, solo el 47% admitiría infidelidades.
- En España la media de parejas sexuales es una de la más baja de Europa, un 6,1, a diferencia de italianos y suecos que tienen un 11,8 (Durex 2005).
- España es el país europeo que tiene menos relaciones extramaritales declaradas: solo un 10% a diferencia de Dinamarca 46% y Noruega (41%) (Durex 2005).
- El 38,8% de los jóvenes dice utilizar siempre el preservativo, el 12,4% lo hace alguna vez y el 11,6% nunca lo utiliza (investigación FAD 2003).
- El 17% de los chicos y el 10% de las chicas que tienen relaciones sexuales dicen utilizar el coito interrumpido “alguna vez” (investigación FAD 2003).
- Los jóvenes actuales parecen ser ligeramente más activos, más precoces y menos conservadores en sus prácticas sexuales que los de la generación de los años noventa (investigación FAD 2003).
Fuente: http://www.eurosexuality.eu
Hay curiosidades sobre todos los países.Una web muy interesante si tenéis tiempo de visitar.
jueves, 14 de abril de 2011
lunes, 27 de diciembre de 2010
jueves, 9 de diciembre de 2010
Fotografiando hadas
Me encantan los acrílicos sobre piel.

Las manos de un pintor, sus besos y olor.
Adoro escuchar su guitarra cuando me despierto. La acompaña una voz firme y apacible que entona una canción tradicional griega y da los buenos días. Me viene a la mente la imagen de una calma desacostumbrada, una sensación de sosiego parecida a la que sienten aquellos que llevan tiempo buscando algo y lo encuentran, para recordarles que siempre vendrán los primeros rayos de sol y que el ayer no importa, porque hay que desayunar.
Adoro su forma de mirarme desde la distancia, y la forma en que se perfilan sus labios a medida que me voy acercando.
Me ponen esos vaqueros que tan buen fondo le hacen, y cómo apoya la camara en sus manos para terminar presionando el botón de captura con su dedo.

Me encanta oirle decir "Ahhh... ¡sí!" cuando me hace fotos mientras yo le dedico mi mejor mirada. Se viste de humildad para decirme luego con simpleza: "Ésta eres tú".
Me encantó ser su lienzo por un breve instante. Me encantó.
Así que más os vale probarlo.

Valientes.
Las manos de un pintor, sus besos y olor.
Adoro escuchar su guitarra cuando me despierto. La acompaña una voz firme y apacible que entona una canción tradicional griega y da los buenos días. Me viene a la mente la imagen de una calma desacostumbrada, una sensación de sosiego parecida a la que sienten aquellos que llevan tiempo buscando algo y lo encuentran, para recordarles que siempre vendrán los primeros rayos de sol y que el ayer no importa, porque hay que desayunar.
Adoro su forma de mirarme desde la distancia, y la forma en que se perfilan sus labios a medida que me voy acercando.
Me ponen esos vaqueros que tan buen fondo le hacen, y cómo apoya la camara en sus manos para terminar presionando el botón de captura con su dedo.
Me encanta oirle decir "Ahhh... ¡sí!" cuando me hace fotos mientras yo le dedico mi mejor mirada. Se viste de humildad para decirme luego con simpleza: "Ésta eres tú".
Me encantó ser su lienzo por un breve instante. Me encantó.
Así que más os vale probarlo.
Valientes.
sábado, 2 de octubre de 2010
Incongruencias masculinas
miércoles, 22 de septiembre de 2010
"Entrada" en la playa
En muchas ocasiones somos los hombres los que iniciamos el
contacto con el género femenino en un acto de cortejo, a eso
se le suele llamar de múltiples formas, entrar a una chica, asediarla,
jajaja, hay muchos términos para tan intrincada tarea, cada mujer
es diferente y hay diferentes maneras de obrar en cada caso, la
cuestión es que tengo un amigo que es lo que se dice un "crack"
en estas cosas, domina las técnicas de asalto a la perfección,
voy a relatar una de ellas en la que estuve presente y que me
pareció digna de ser contada.
contacto con el género femenino en un acto de cortejo, a eso
se le suele llamar de múltiples formas, entrar a una chica, asediarla,
jajaja, hay muchos términos para tan intrincada tarea, cada mujer
es diferente y hay diferentes maneras de obrar en cada caso, la
cuestión es que tengo un amigo que es lo que se dice un "crack"
en estas cosas, domina las técnicas de asalto a la perfección,
voy a relatar una de ellas en la que estuve presente y que me
pareció digna de ser contada.
Un día soleado, en la playa, yo
tocando mi guitarra acústica metido en mi mundo feliz, mi amigo
colocando su toalla, debo puntualizar que la playa estaba llena
hasta los topes de gente, tras un rato hablando y pasándonos la
guitarra ( el apenas sabe tocar y era duro ver como se peleaba
con mi instrumento, pero divertido sin duda), coge y me dice algo
así como.... ¿oye tío has visto a esas dos tías que hay detrás
nuestro?, lo lógico es mirar en ese caso y sí ,había dos chicas
tumbadas a pocos metros de nosotros, ajjaja, en ese momento
yo ya sabía que mi amigo estaba estrujando su cerebro para
encontrar la mejor manera de iniciar contacto, y sabía que me
involucraría en mayor o menor grado en su táctica, una de sus
"reglas" ( no es que tenga reglas en sí, pero suele seguir algunas
directrices) es no llegar y decir: Hola, soy " aquí va el nombre del
susodicho",¿ como te llamas?.
tocando mi guitarra acústica metido en mi mundo feliz, mi amigo
colocando su toalla, debo puntualizar que la playa estaba llena
hasta los topes de gente, tras un rato hablando y pasándonos la
guitarra ( el apenas sabe tocar y era duro ver como se peleaba
con mi instrumento, pero divertido sin duda), coge y me dice algo
así como.... ¿oye tío has visto a esas dos tías que hay detrás
nuestro?, lo lógico es mirar en ese caso y sí ,había dos chicas
tumbadas a pocos metros de nosotros, ajjaja, en ese momento
yo ya sabía que mi amigo estaba estrujando su cerebro para
encontrar la mejor manera de iniciar contacto, y sabía que me
involucraría en mayor o menor grado en su táctica, una de sus
"reglas" ( no es que tenga reglas en sí, pero suele seguir algunas
directrices) es no llegar y decir: Hola, soy " aquí va el nombre del
susodicho",¿ como te llamas?.
No, nada de eso, una de sus "reglas" es dejarlas descolocadas
entrar con alguna tontería que las deje patidifusas y que sea
gracioso,¿ por donde iba?, ¡¡ah si!!, yo estaba tocando
tranquilamente cuando veo por la expresión de su cara que
algo se le ha ocurrido, y que iba a ser una locura total y
absoluta, en ese momento no se muy bien como se siente uno,
es una mezcla entre miedo y risa por lo que pueda pasar, en plan...
¿donde cojones me va a meter este colgao?, bah, seguro que
va a ser como poco gracioso.
Me dice.... - Tío se me ha ocurrido una genialidad, voy hasta
donde están y te hago tocar un poco mientras echo fichas
( echar fichas es un término comúnmente usado para querer
decir tirar los trastos), tu hazte el despistado.-
Desde luego no
creí que fuese ha hacer tal cosa, pero resulta que se acerca a las
chicas y lo primero que oigo salir de su boca no es otra cosa
que.... -¡¡¡Hola chicas!!!, mi amigo os va a tocar una canción-,
jajajajajaj,
en cierto modo me había avisado antes pero aún así me pilló por
sorpresa, le miré con cara de asombro absoluto, ( creo que sigue
pensando que mis dotes interpretativas son realmente buenas
por la cara que puse de asombro aún habiéndome avisado antes
pero la verdad es que estaba realmente asombrado ),¿ Que
hice? pues lo que había que hacer,ajjaja, ponerme a tocar una
canción, las chicas se quedaron en una especie de shock,
mientras yo tocaba el iba hablando con ellas con soltura, las
chicas no acababan de creerse la situación un tanto surrealista
pero se rieron bastante.
creí que fuese ha hacer tal cosa, pero resulta que se acerca a las
chicas y lo primero que oigo salir de su boca no es otra cosa
que.... -¡¡¡Hola chicas!!!, mi amigo os va a tocar una canción-,
jajajajajaj,
en cierto modo me había avisado antes pero aún así me pilló por
sorpresa, le miré con cara de asombro absoluto, ( creo que sigue
pensando que mis dotes interpretativas son realmente buenas
por la cara que puse de asombro aún habiéndome avisado antes
pero la verdad es que estaba realmente asombrado ),¿ Que
hice? pues lo que había que hacer,ajjaja, ponerme a tocar una
canción, las chicas se quedaron en una especie de shock,
mientras yo tocaba el iba hablando con ellas con soltura, las
chicas no acababan de creerse la situación un tanto surrealista
pero se rieron bastante.
No voy a contaros como acabo la cosa, el fin de esta entrada no
es ese, sino contaros la táctica tan loca pero brillante de mi gran
amigo, un tipo estupendo con el que uno nunca se aburre y un
auténtico "crack" con las mujeres, yo llevo otro rollo diferente
en este aspecto, voy más a mi bola y prefiero que si surge algo
con alguien sea de una forma más natural, pero aún sin tener
intenciones de ir a ligar uno se ríe hasta partirse por la mitad cuando
sale con este tío y se ve envuelto en sus tretas, espero que os
haya gustado, un saludo.

sábado, 4 de septiembre de 2010
Completamente apardalados
Ron.
Tímidos acordes de guitarra.
Luz tenue.
Un piso de soltero.
Dos años más que contar. En la mesa, un libro: Completamente viernes, de Luis García Montero.
Dos jovenzuelos que antaño habían compartido sus noches y ahora yo, algo indecisa y sorprendida por el curso de las coincidencias, avanzaba un poco más en mi búsqueda del placer. Él hacia gala de una despreocupación ya bien conocida, y me invitaba cada domingo a compartir con él una nochecilla bohemia.
Bajo la extrañeza que me provocaba ver una sucesión de casualidades durante tanto tiempo, los días me mostraban con sutileza que la vida puede dar giros extremos. Esos giros pueden empezar siendo un rollete de verano y terminar siendo el auge de una pasión desbordante, dos años después. Era cuestión de tiempo que nos volviésemos a encontrar.
Nuestra recaída fue una noche de verano, en un bar… jiji, jajá… ¡Uy! Voy al baño que me estoy haciendo pis. Me siguió.
Yo no puse ninguna pega, estaba claro.
Después de disfrutar del morbo que puede ofrecer el baño de un antro alternativo, volvimos a la barra bajo la atenta mirada de las camareras, que seguramente nos vieron y disfrutaron con nosotros. Con algo de envidia, quizás.
No terminó ahí. Fuimos directos a la playa. Eran casi las 5 de la mañana cuando entramos al agua desnudos y seguimos construyendo nuestra cadena de placeres. Cuando terminamos me acompañó a casa y entró conmigo al portal. En las primeras escaleras, esas que hay a la vista de todo el que pasa por la calle, volvimos a hacerlo sin parar.
Costes de aquella noche: unos calzoncillos de a saber qué marca y mi tanga de dibujos, que el susodicho me arrancó en la playa y dejó pastar por las aguas del mediterráneo. Espero que algún niño feliz se lo encontrara al día siguiente.
Un buen inicio para el despertar de una pasión que irremediablemente crecía cada vez más. Desde entonces, olvidando toda moralidad, follábamos por toda la casa. Él tenía poemas escritos en las paredes y me los iba susurrando al oído por cada rincón por el que pasábamos.
En la cocina, en el salón, en el baño… y en su terraza, con vistas de toda la ciudad y con una botella de ron al lado.
Son las ventajas de tener a un letrado bohemio de compañero. Te besa, te come, te susurra, te encanta. Son tiernos y morbosos al mismo tiempo. Mientras lo hacéis te dice:
- Me encanta follarte. Quiero follarte siempre, estemos con quien estemos.
- Hace dos años no follábamos.
- Hace dos años estábamos apardalados.
Tímidos acordes de guitarra.
Luz tenue.
Un piso de soltero.
Dos años más que contar. En la mesa, un libro: Completamente viernes, de Luis García Montero.
Dos jovenzuelos que antaño habían compartido sus noches y ahora yo, algo indecisa y sorprendida por el curso de las coincidencias, avanzaba un poco más en mi búsqueda del placer. Él hacia gala de una despreocupación ya bien conocida, y me invitaba cada domingo a compartir con él una nochecilla bohemia.
Bajo la extrañeza que me provocaba ver una sucesión de casualidades durante tanto tiempo, los días me mostraban con sutileza que la vida puede dar giros extremos. Esos giros pueden empezar siendo un rollete de verano y terminar siendo el auge de una pasión desbordante, dos años después. Era cuestión de tiempo que nos volviésemos a encontrar.
Nuestra recaída fue una noche de verano, en un bar… jiji, jajá… ¡Uy! Voy al baño que me estoy haciendo pis. Me siguió.
Yo no puse ninguna pega, estaba claro.
Después de disfrutar del morbo que puede ofrecer el baño de un antro alternativo, volvimos a la barra bajo la atenta mirada de las camareras, que seguramente nos vieron y disfrutaron con nosotros. Con algo de envidia, quizás.
No terminó ahí. Fuimos directos a la playa. Eran casi las 5 de la mañana cuando entramos al agua desnudos y seguimos construyendo nuestra cadena de placeres. Cuando terminamos me acompañó a casa y entró conmigo al portal. En las primeras escaleras, esas que hay a la vista de todo el que pasa por la calle, volvimos a hacerlo sin parar.
Costes de aquella noche: unos calzoncillos de a saber qué marca y mi tanga de dibujos, que el susodicho me arrancó en la playa y dejó pastar por las aguas del mediterráneo. Espero que algún niño feliz se lo encontrara al día siguiente.
Un buen inicio para el despertar de una pasión que irremediablemente crecía cada vez más. Desde entonces, olvidando toda moralidad, follábamos por toda la casa. Él tenía poemas escritos en las paredes y me los iba susurrando al oído por cada rincón por el que pasábamos.
En la cocina, en el salón, en el baño… y en su terraza, con vistas de toda la ciudad y con una botella de ron al lado.
Son las ventajas de tener a un letrado bohemio de compañero. Te besa, te come, te susurra, te encanta. Son tiernos y morbosos al mismo tiempo. Mientras lo hacéis te dice:
- Me encanta follarte. Quiero follarte siempre, estemos con quien estemos.
- Hace dos años no follábamos.
- Hace dos años estábamos apardalados.
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